Ansiolíticos: qué son, tipos, efectos secundarios y receta
Los ansiolíticos son medicamentos que reducen la ansiedad, y en España el grupo más utilizado con diferencia son las benzodiazepinas. Todos ellos necesitan receta médica. Esta página es exclusivamente informativa: no prescribimos benzodiazepinas, hipnóticos ni estupefacientes. Aquí explicamos qué tipos existen, qué riesgos tienen y a quién corresponde valorarlos.
¿Qué son los ansiolíticos y qué tipos hay?
Los ansiolíticos son fármacos que disminuyen la ansiedad, la tensión y el insomnio asociado a ella. En España el grupo predominante son las benzodiazepinas, con nombres como alprazolam, lorazepam, diazepam, bromazepam o clorazepato, que actúan potenciando el efecto del GABA, el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro.
Junto a ellas existen otras opciones con perfiles distintos: la buspirona, la hidroxizina, que es un antihistamínico con efecto ansiolítico, y determinados antidepresivos, sobre todo los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, que no producen alivio inmediato pero son el tratamiento farmacológico de fondo en los trastornos de ansiedad. También se emplean, con más controversia, gabapentinoides como la pregabalina. Todos ellos son medicamentos de prescripción y ninguno se dispensa sin receta.
Conviene dejar claro desde el principio que ansiolítico no es sinónimo de benzodiazepina, aunque en el lenguaje corriente se usen como si lo fueran, y que la diferencia entre unos y otros condiciona el riesgo.
¿Por qué no prescribimos ansiolíticos?
No prescribimos benzodiazepinas, hipnóticos del grupo Z ni gabapentinoides como la pregabalina o la gabapentina, y esta página no lleva a ningún formulario de compra.
El motivo es clínico: estos fármacos generan tolerancia y dependencia, exigen una evaluación directa del estado mental de la persona, del riesgo de consumo de alcohol y otras sustancias y del riesgo de conducta suicida, y requieren un plan de retirada progresiva. Nada de eso se resuelve con un cuestionario. Si alguien le ofrece benzodiazepinas por internet sin valoración presencial, eso es exactamente lo que no debe hacerse.
Efectos secundarios y riesgos de las benzodiazepinas
Los efectos adversos más frecuentes son somnolencia, sedación diurna, enlentecimiento, problemas de memoria reciente, disminución de la coordinación y aumento del riesgo de caídas, especialmente en personas mayores, en las que además se asocian a fracturas y a confusión. Deterioran la capacidad de conducir, un aspecto sobre el que la propia caja lleva un pictograma. En algunas personas producen el efecto contrario al esperado, con desinhibición, irritabilidad o agitación.
El problema mayor, sin embargo, es la tolerancia, es decir, que con el tiempo la misma dosis deja de funcionar, y la dependencia, que aparece antes de lo que la gente supone. La retirada brusca tras un uso prolongado puede desencadenar insomnio de rebote, ansiedad intensa, temblor y, en casos graves, crisis convulsivas, motivo por el que nunca deben suspenderse de golpe sino con una pauta descendente supervisada. Combinadas con alcohol u opioides, deprimen la respiración, una interacción responsable de intoxicaciones graves.
¿Los ansiolíticos se venden sin receta en España?
No. Ningún ansiolítico se dispensa sin receta en España, y las benzodiazepinas están además sometidas a un control específico como sustancias psicótropas. En la farmacia se pueden adquirir libremente productos de origen vegetal, como preparados con valeriana o pasiflora, y complementos alimenticios que se anuncian para el nerviosismo, pero no son equivalentes ni tienen la eficacia demostrada de un tratamiento para un trastorno de ansiedad; algunos, además, interaccionan con medicación crónica, de modo que conviene comentarlo en su farmacia.
Las webs que ofrecen benzodiazepinas sin receta operan fuera de la ley en España y exponen a productos falsificados con contenido desconocido, un riesgo real que las autoridades sanitarias han documentado en repetidas ocasiones. Si le han retirado el tratamiento y nota que lo necesita, la salida no es internet: es pedir cita con su médico de cabecera y explicar exactamente eso.
¿Se pueden tomar ansiolíticos con alcohol u otros medicamentos?
No deben combinarse con alcohol. Ambos deprimen el sistema nervioso central y su efecto se suma, con el resultado de sedación profunda, pérdida de memoria del episodio, riesgo de caídas y, en dosis altas, depresión respiratoria. Es una de las combinaciones más peligrosas y más frecuentes de la farmacología cotidiana. Tampoco deben asociarse por cuenta propia a analgésicos opioides, a otros hipnóticos, a antihistamínicos sedantes ni a relajantes musculares, porque el mecanismo es el mismo: sedación acumulada.
Existen además interacciones con fármacos que modifican su metabolismo hepático, como algunos antifúngicos y determinados antibióticos, que pueden aumentar sus niveles en sangre. Y hay un punto práctico que se subestima: conducir o manejar maquinaria bajo su efecto, sobre todo en los primeros días o tras un cambio de dosis, es un riesgo objetivo, y no basta con notarse despejado para estarlo.
Qué hacer si cree que necesita un ansiolítico
Lo indicado es pedir cita con su médico de cabecera, que es la puerta de entrada del sistema para los problemas de ansiedad y quien puede derivar a salud mental si procede. Merece la pena llegar a esa consulta con información concreta: desde cuándo le ocurre, en qué situaciones, cómo duerme, qué ha probado, qué medicación toma y qué consumo de alcohol u otras sustancias hace. Ese material orienta mucho más que cualquier búsqueda previa.
Conviene saber también que el tratamiento de fondo de los trastornos de ansiedad no son las benzodiazepinas, sino la psicoterapia, en particular la terapia cognitivo conductual, con o sin antidepresivos según el caso; las benzodiazepinas, cuando se usan, se reservan para periodos cortos. Y si en algún momento aparecen ideas de hacerse daño, hay atención inmediata: en España existe la línea 024 de atención a la conducta suicida, disponible las veinticuatro horas, y el 112 para emergencias.
Ansiolíticos, embarazo y lactancia
En el embarazo y la lactancia el uso de benzodiazepinas requiere una valoración especializada e individual, y nunca debe iniciarse ni mantenerse por cuenta propia. Estos fármacos atraviesan la placenta y pasan a la leche materna, y su empleo mantenido en el tercer trimestre se ha asociado a sedación y a síntomas de abstinencia en el recién nacido.
Al mismo tiempo, suspender bruscamente un tratamiento ya instaurado por el hecho de estar embarazada tampoco es la respuesta correcta, porque la retirada brusca es peligrosa por sí misma y la ansiedad no tratada tiene también consecuencias. La decisión, en un sentido o en otro, corresponde al médico que atiende el embarazo junto con salud mental. Si está en esta situación, adelante la consulta en lugar de tomar decisiones sobre la marcha, y no cambie la dosis por su cuenta en ningún momento.
Qué sí podemos hacer y qué no
Nuestro servicio se dedica a dos cosas: las recetas de medicamentos que no pertenezcan a los grupos excluidos, para empezar o continuar un tratamiento cuando el médico puede valorarlo por escrito, y la valoración médica en el ámbito de la pérdida de peso. Los medicamentos para la ansiedad y el insomnio quedan fuera, sin excepciones, y por eso en esta página no hay ningún botón de compra.
Tampoco emitimos informes psiquiátricos ni documentos para terceros relacionados con la salud mental. Preferimos decirlo con claridad antes de que pague, porque una página que insinúa una salida rápida a un problema de ansiedad hace daño incluso cuando no llega a vender nada.
Si necesita otro tratamiento, por ejemplo para la tensión, la tiroides o el colesterol, ahí sí podemos ayudarle con la receta a partir de nuestro cuestionario médico, tanto si la pauta ya está establecida por su médico como si va a empezarla y el médico puede valorarlo por escrito.
Quién revisa este contenido
Revisa este contenido el médico Damian Wojno, colegiado en Polonia (n.º 3211301). No prescribimos estupefacientes ni psicótropos sometidos a control, como las benzodiazepinas. Esta página divulga y no anuncia ningún medicamento; tampoco reemplaza la valoración individual de un profesional sanitario. Si atraviesa una crisis, la línea 024 atiende la conducta suicida las veinticuatro horas y el 112 es el número de emergencias.
¿Los ansiolíticos necesitan receta médica en España?
Sí, todos. Las benzodiazepinas están además sometidas a control especial como sustancias psicótropas. Nosotros no las prescribimos.
¿Cuánto tarda un ansiolítico en hacer efecto?
Las benzodiazepinas actúan en poco tiempo, y ahí reside parte de su riesgo, porque ese alivio inmediato favorece el uso continuado. Los antidepresivos empleados en ansiedad, en cambio, tardan semanas en mostrar su efecto.
¿Se pueden tomar ansiolíticos con alcohol?
No. Los dos deprimen el sistema nervioso central y su efecto se suma: sedación profunda, lagunas de memoria, caídas y, en dosis altas, depresión respiratoria. Es una de las combinaciones más peligrosas que existen.
¿Qué pasa si dejo de tomar un ansiolítico de golpe?
Tras un uso prolongado, la retirada brusca puede provocar insomnio de rebote, ansiedad intensa, temblor y, en casos graves, convulsiones. La suspensión debe ser progresiva y supervisada por su médico, nunca improvisada.
¿Están financiados los ansiolíticos por la Seguridad Social?
Muchas presentaciones lo están cuando se prescriben en el sistema público, con la aportación que corresponda. Es una pregunta que debe plantear a su médico de cabecera, ya que nosotros no prescribimos este grupo de medicamentos.
- AEMPS - CIMA, Centro de Información online de Medicamentos (fichas técnicas y prospectos)
- Ministerio de Sanidad - información sanitaria para la ciudadanía
- Ministerio de Sanidad - Línea 024 de atención a la conducta suicida
- Agencia Europea de Medicamentos (EMA)
- BIFIMED: situación de financiación de ALPRAZOLAM CINFA, 0,5 mg COMPRIMIDOS EFG, 30 comprimidos (Ministerio de Sanidad)