Qué tomar para la ansiedad
Qué tomar para la ansiedad depende de si se trata de un mal momento pasajero o de un trastorno que se mantiene. Las pastillas que actúan antes, las benzodiazepinas, necesitan receta y se reservan para crisis y periodos cortos. Como tratamiento de fondo, la guía del SNS propone primero información, cambios de hábitos y psicoterapia y, cuando hace falta medicación, un antidepresivo. Esta guía repasa cada opción, qué cabe esperar de ella y cuándo conviene consultar.
Ansiedad pasajera o trastorno de ansiedad: por qué importa
No toda ansiedad necesita un fármaco. La guía de práctica clínica del SNS sobre el trastorno de ansiedad generalizada distingue la ansiedad no patológica, que responde a una situación que la justifica, es más leve y dura lo que dura esa situación, del trastorno de ansiedad generalizada: una preocupación excesiva y persistente, presente la mayor parte de los días durante más de seis meses, que causa malestar y deteriora la vida social o laboral.
La guía recuerda también que la ansiedad puede deberse a una enfermedad, como el hipertiroidismo, o a sustancias como la cafeína o los psicoestimulantes, y que en el trastorno de pánico aparece de forma brusca y en episodios. Por eso, antes de elegir una pastilla, conviene que un médico valore de qué tipo de ansiedad se trata.
Benzodiazepinas: rápidas, con receta y por poco tiempo
Las pastillas para la ansiedad de acción más rápida son las benzodiazepinas, como el alprazolam, el lorazepam, el diazepam o el bromazepam, y todas necesitan receta en España. La ficha técnica del lorazepam (Orfidal) describe propiedades ansiolíticas, sedantes e hipnóticas y una concentración máxima en sangre unas dos horas después de tomarlo, pero también que estos fármacos solo están indicados cuando el trastorno es intenso y limita la actividad o somete a la persona a un estrés importante.
Esa rapidez tiene un precio. Pueden causar dependencia física y psíquica, con un riesgo que crece con la dosis y la duración, y dejarlas de golpe puede provocar reacciones de abstinencia potencialmente mortales y un rebote de la ansiedad y del insomnio. Por eso la ficha limita el tratamiento, en general, a 8-12 semanas incluida la retirada, y la guía del SNS sobre el trastorno de ansiedad generalizada sugiere no usarlas salvo en crisis, cuatro semanas como máximo, y no usarlas en personas mayores.
Si lleva tiempo tomando una benzodiazepina, no la deje por su cuenta: pida a su médico una pauta de reducción gradual.
Antidepresivos ISRS e IRSN: el tratamiento de fondo
Cuando la ansiedad es un trastorno y no un mal día, la guía del SNS sugiere como primera opción farmacológica los antidepresivos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y, como alternativa, la venlafaxina de liberación prolongada o la duloxetina (IRSN). El escitalopram, por ejemplo, tiene autorizados en su ficha técnica el trastorno de ansiedad generalizada, el de angustia y la ansiedad social. La guía aconseja empezar con una dosis baja, aproximadamente la mitad de la dosis inicial que se usa en la depresión.
No funcionan en horas. La ficha del escitalopram habla de 2 a 4 semanas para aliviar los síntomas en la ansiedad social y de unos 3 meses para alcanzar la máxima eficacia en el trastorno de angustia, y la guía propone revisar el resultado a las 4-6 semanas, no subir la dosis antes y, si los síntomas remiten, mantener el tratamiento unos 6 a 12 meses. Los efectos adversos son más frecuentes en la primera o segunda semana y suelen disminuir después; en el trastorno de angustia puede haber al principio un aumento pasajero de la ansiedad, que normalmente desaparece en dos semanas.
Antes de empezar conviene conocer una advertencia. La ficha técnica pide vigilar los pensamientos suicidas al inicio del tratamiento y tras cada cambio de dosis, y señala que en un metaanálisis de ensayos la conducta suicida fue más frecuente con antidepresivos que con placebo en menores de 25 años; también puede aparecer acatisia, una inquietud desagradable con necesidad de moverse. Ante ideas de hacerse daño, llame al 024 o al 112. Hay más información en antidepresivos: tipos y qué esperar.
Hidroxizina: un antihistamínico con receta
La hidroxizina es un antihistamínico que tiene autorizado el tratamiento sintomático de la ansiedad en adultos y que necesita receta. Su ficha técnica la contraindica en personas con alargamiento del intervalo QT del electrocardiograma o factores de riesgo para él, en el embarazo y la lactancia, y junto con otros fármacos que alargan ese intervalo, como el citalopram o el escitalopram; además, no se recomienda en personas mayores. Puede producir somnolencia y reducir la atención, sobre todo al empezar o al subir la dosis, así que conviene no conducir hasta comprobar cómo le afecta.
Qué hay sin receta y cuánto se puede esperar
Sin receta hay medicamentos a base de plantas: los de aceite esencial de lavanda, para síntomas transitorios de ansiedad en adultos, y preparados de valeriana, que la guía del SNS describe, citando a la Agencia Española de Medicamentos, como medicamento tradicional para aliviar el estrés mental y facilitar el sueño. La guía no puede recomendar la valeriana, la pasiflora ni el extracto de lavanda por la escasa evidencia, y sugiere la manzanilla solo como complemento. La melatonina sin receta está indicada para el desfase horario de los viajes, no para la ansiedad.
El detalle de lo que se dispensa en el mostrador, con sus advertencias, está en pastillas para la ansiedad sin receta. La idea práctica es sencilla: si lleva semanas con angustia diaria, cambiar de producto solo retrasa la valoración que necesita.
La psicoterapia no es el plan B
En el trastorno de ansiedad generalizada leve o moderado que no mejora con información y cambios de hábitos, la guía del SNS recomienda, con una recomendación fuerte, la terapia cognitivo-conductual como primera línea de tratamiento psicológico. La modalidad, individual, en grupo, telefónica o por ordenador, se acuerda con el paciente; si hay respuesta en 4-6 semanas, se continúa hasta completar entre 8 y 12 sesiones.
Como alternativa, la guía sugiere la terapia de relajación y, en segunda línea, la terapia metacognitiva o la de aceptación y compromiso. En el sistema público, la puerta de entrada es su médico de cabecera; también existe la vía privada. Si la terapia le parece lenta, tenga en cuenta que la guía solo sugiere fármacos en los casos moderados y graves, y que incluso en los moderados la terapia cognitivo-conductual es una opción de primera línea.
Hábitos que ayudan desde ahora
El primer paso que propone la guía no es un fármaco, sino información sobre la ansiedad y hábitos de vida saludables: ejercicio regular, alimentación sana, higiene del sueño y reducir el tabaco, el alcohol y otros hábitos tóxicos. También sugiere materiales de autoayuda basados en la terapia cognitivo-conductual durante al menos 4-6 semanas, con algún contacto con un profesional, y ejercicio supervisado como complemento del tratamiento.
Recortar la cafeína tiene un motivo concreto: la guía recoge que puede inducir ansiedad. El alcohol puede parecer un alivio, pero potencia el efecto de los sedantes y es uno de los hábitos que la guía pide reducir. Si además duerme mal, las opciones para el sueño las repasamos en ansiedad e insomnio.
Cuándo consultar y cuándo no esperar
Pida cita con su médico si la ansiedad le impide trabajar, estudiar o hacer vida normal, si se acompaña de tristeza mantenida o de alcohol para poder funcionar, o si lo que toma ya no le hace efecto. La guía del SNS prevé derivar a salud mental, entre otros casos, la ansiedad grave, la que se acompaña de depresión mayor o de abuso de sustancias y la que persiste tras más de 12 semanas de tratamiento.
No espere si aparecen ideas de muerte o de hacerse daño: llame al 024 o, si el peligro es inminente, al 112; la guía considera la ideación suicida un motivo de derivación urgente. Tampoco espere si está retirando de golpe un ansiolítico que tomaba desde hacía tiempo. Y ante dolor en el pecho, falta de aire o palpitaciones intensas, llame al 112: distinguir una crisis de angustia de un problema cardíaco corresponde a un médico.
Lo que no recetamos en este terreno
Aquí no hay nada que solicitar. No recetamos benzodiazepinas, hipnóticos del grupo Z ni gabapentinoides, ni para empezar ni para continuar un tratamiento: exigen un seguimiento cercano y una retirada pautada que una valoración por cuestionario no puede ofrecer. En este momento tampoco valoramos en línea antidepresivos ni otros tratamientos de salud mental. Para la ansiedad, la puerta de entrada es su médico de cabecera.
Quién revisa esta información
El médico Damian Wojno, colegiado en Polonia (n.º 3211301), ha revisado esta guía. Los datos de cada medicamento proceden de sus fichas técnicas en CIMA (AEMPS) y las pautas de tratamiento, de la guía de práctica clínica del SNS sobre el trastorno de ansiedad generalizada. Sirve para orientarse: la decisión sobre su tratamiento corresponde al médico que le atiende.
¿Qué pastillas para la ansiedad existen?
Las de efecto más rápido son las benzodiazepinas, que necesitan receta y se reservan para crisis y periodos cortos. Como tratamiento farmacológico de fondo, la guía del SNS propone antidepresivos ISRS o IRSN, también con receta; la hidroxizina, otro medicamento con receta, tiene autorizado el tratamiento sintomático de la ansiedad. Sin receta hay medicamentos a base de plantas, con poca evidencia. Cuál conviene lo decide un médico.
¿Cuándo se receta un ansiolítico?
Según su ficha técnica, las benzodiazepinas solo están indicadas cuando el trastorno es intenso, limita la actividad o somete a la persona a un estrés importante, y durante el menor tiempo posible. En el trastorno de ansiedad generalizada, la guía del SNS las limita a las crisis y a cuatro semanas como máximo. Tan importante como la indicación es planificar desde el principio la retirada.
¿Los ansiolíticos crean dependencia?
Las benzodiazepinas sí: pueden causar dependencia física y psíquica, con un riesgo que aumenta con la dosis y la duración, y su retirada brusca puede provocar reacciones de abstinencia graves. Por eso nunca deben dejarse de golpe. Si lleva tiempo tomando una, pida a su médico una pauta de reducción gradual.
¿Cuánto tardan en hacer efecto los antidepresivos para la ansiedad?
Semanas, no horas. La ficha técnica del escitalopram habla de 2 a 4 semanas para aliviar los síntomas en la ansiedad social y de unos 3 meses para la máxima eficacia en el trastorno de angustia, y la guía del SNS propone revisar el resultado a las 4-6 semanas antes de subir la dosis. Los efectos adversos son más frecuentes en las primeras dos semanas y luego suelen disminuir, así que conviene no abandonar el tratamiento sin hablarlo con el médico.
¿La valeriana funciona para la ansiedad?
La evidencia es escasa. La guía del SNS sobre el trastorno de ansiedad generalizada no puede recomendarla: en el único ensayo que analiza, con 36 participantes, la valeriana no modificó la ansiedad frente al diazepam ni frente al placebo. Si la angustia se mantiene, no sustituye a la valoración de su médico de cabecera.
¿Qué diferencia hay entre ansiedad y angustia?
En el lenguaje corriente se usan casi como sinónimos. La guía del SNS distingue el trastorno de ansiedad generalizada, con una preocupación excesiva que se mantiene en el tiempo, del trastorno de pánico, en el que la ansiedad aparece de forma brusca y en episodios. Describa bien a su médico lo que le ocurre, porque el abordaje no es idéntico.
- Guía de práctica clínica para el tratamiento del trastorno de ansiedad generalizada en atención primaria (GuíaSalud, Ministerio de Sanidad)
- Ficha técnica de Orfidal 1 mg comprimidos, lorazepam (CIMA, AEMPS)
- Ficha técnica de Cipralex 10 mg comprimidos, escitalopram (CIMA, AEMPS)
- Ficha técnica de Atarax 25 mg comprimidos recubiertos, hidroxizina (CIMA, AEMPS)
- Ficha técnica de Lasea 80 mg cápsulas blandas, aceite esencial de lavanda (CIMA, AEMPS)
- Ficha técnica de Melatonina Noxarem 3 mg comprimidos (CIMA, AEMPS)
- Línea 024 de atención a la conducta suicida (Ministerio de Sanidad)